miércoles, 14 de octubre de 2015

CATEQUESIS y FAMILIA

   
No cabe duda que el quehacer de la Iglesia es la evangelización, ella existe para esto. La familia ocupa un lugar primordial en la transmisión de la fe. Los padres son los primeros y principales catequistas para sus hijos. Junto a ellos, están los padrinos y, también, los tan necesarios abuelos, que son los que muchas veces en la actualidad hacen las funciones de los educadores de la fe.

La Iglesia hoy una vez más se encomienda al Espíritu Santo por medio de un Sínodo que ilumine a la familia cristiana del siglo XXI. Son nuevos tiempos, y la nueva evangelización nos invita, también, en el seno de la familia “a un nuevo ardor, nuevos métodos y nuevas expresiones de la fe” (San Juan Pablo II). Reflexionar en torno a esta realidad es una de las principales misiones de la Iglesia en este momento.

Benedicto XVI decía que la catequesis de Iniciación cristiana de los niños y adolescentes pasa por la previa evangelización de los padres, para que ellos principalmente puedan catequizar a los hijos y así integrarse y participar en la vida de la Iglesia. Pues la familia debe llevar su testimonio de vida y su explícita profesión de fe a los diversos ámbitos de su entorno, como la escuela y las diversas asociaciones, comprometerse en la formación catequética de sus hijos y las actividades pastorales de su comunidad parroquial, especialmente aquellas relacionadas con la preparación al matrimonio o dirigidas específicamente a la vida familiar. Viviendo la confianza y la obediencia filial a Dios, la fidelidad y la acogida generosa de los hijos, el cuidado de los más débiles y la prontitud para perdonar, se convierte en un Evangelio vivo, que todos pueden leer (cf. 2Cor 3, 2).

La Iglesia desea apoyar a la familia para que esta viva como Iglesia Doméstica; donde pueda vivir la fe, la esperanza y la caridad. La familia cristiana es comunión de personas, que reflejan la comunión que existe en Dios entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Cuando Dios habita en una familia, la felicidad abunda en todos sus miembros.

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